EXPERIMENTO: EL ESPEJO
Cuando te miras en el espejo, no ves solamente el aspecto de tu cara, también
ves donde está: allí en el espejo, y no aquí sobre
tus hombros.

Acerca el espejo hacia ti y ahora el cuadro cambia. 
Todavía ves tu reflejo, pero el marco abarca un área menor
de tu cuerpo. Consíguete un espejo más grande y colócalo
más lejos: verás todo tu cuerpo humano.

Imagina un gigantesco espejo en el cielo--éste reflejaría
tu imagen, pero ésta no sería ya la de un ser humano.
A esta distancia el espejo reflejaría tu cara nacional. 
Y a mayor distancia tu cara planetaria.

Y a mayor distancia aún tu cara galáctica.
La colocación de tu
espejo (real o imaginario) revela tu identidad a esa distancia, a ese
nivel. Si pudieras ver tu reflejo muy de cerca verías células,
moléculas, átomos, etc., hasta llegar pr�cticamente a nada.
De hecho, los científicos nos reflejan este nivel nuestro con sus
sofisticados y modernos instrumentos. Pero ni los espejos, cámaras,
microscopios electrónicos, u otras personas, tienen la habilidad
de mostrarnos qué somos en nuestro centro. Nadie puede tomar ese
último paso hacia nuestro centro y decirnos qué y quiénes
somos aquí--excepto nosotros mismos, ¡porque ya estamos aquí!
En vez de esperar a que otros nos digan quiénes somos en el centro
(¡nunca estarán en la posición de decirlo!), simplemente
podemos mirar nosotros mismos. ¿Qué ves justo en este momento
en el lugar donde otros ven tu cara, ya sea tu cara humana, planetaria,
galáctica, celular o atómica.....? Apunta hacia este lugar
y mira. Este "mirar hacia adentro" nos revela la ausencia de todo fenómeno
aquí en el centro, ¿no es cierto? Pero esta ausencia, sin
embargo, es consciente, y está llena de todo lo que ves--¡llena
de todos los niveles de este maravilloso universo viviente!
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